Pack Aceite Sagrados Físicos 30 mL

260,00 IVA incl.

PACK ACEITES SAGRADOS FÍSICOS 30 ML 

Aceite de Pefume Ámbar Rojo 30 ml

Aceite de Perfume Musk Rojo 30 ml

Aceite de Perfume Jazmín 30 ml

Aceite de Perfume Rosa 30 ml

Aceite de Perfume Ámbar Kashmir 30 ml

Aceite de Perfume Sándalo 30 ml

Aceite de Perfume Loto 30 ml

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Descripción

Los siete aceites sagrados físicos beben de una tradición muy antigua: la de los siete aceites sagrados egipcios, mencionados ya en los Textos de las Pirámides y conservados en la memoria ritual de tumbas, ofrendas e inscripciones halladas en lugares como Saqqara. Esta propuesta no pretende reproducir literalmente el pasado, sino actualizarlo para nuestro mundo, nuestra conciencia y nuestro tiempo, devolviendo vida a una sabiduría aromática ancestral en forma de camino simbólico, corporal y espiritual para la mujer y el hombre de hoy.


Ámbar Rojo:

Se asocia al primer chakra, la raíz, el fundamento sobre el que se construye la vida material. Simbólicamente habla de la pertenencia, el linaje, la seguridad, la fuerza de encarnarse y la manera en que una persona ocupa su lugar en el mundo. En clave egipcia, puede relacionarse con el cuerpo como soporte sagrado de la vida y con la necesidad de que la fuerza vital tenga una base firme sobre la que expresarse.

Es un aceite ligado al sostén, al arraigo y a la memoria profunda de origen. Se presenta como un apoyo para quienes necesitan afirmarse, recuperar estabilidad o dejar atrás dependencias inconscientes que impiden caminar hacia el propio destino. Recuerda que no puede haber ascenso espiritual sin fundamento, del mismo modo que en Egipto ninguna transformación era posible sin preservar el soporte material del ser.

Musk Rojo:

Corresponde al segundo chakra y se vincula con el mundo emocional, la sensualidad, el placer, el deseo y la relación con el otro. Representa la energía del intercambio, de la atracción y de la receptividad, así como la forma en que damos y recibimos afecto. Dentro de una sensibilidad egipcia, puede evocarse como un aceite próximo al ba, esa dimensión viva e individual que se mueve, siente, desea y expresa la singularidad de cada ser.

Este aceite acompaña procesos de desbloqueo emocional, reconciliación con el placer y restauración de la autoestima corporal y afectiva. También sugiere un retorno a la inocencia emocional, a la escucha del niño interior y a una sensualidad menos marcada por la culpa o la dependencia. Su función, dentro de este mapa, es devolver fluidez a aquello que se ha vuelto rígido, temeroso o excesivamente necesitado de aprobación.

Jazmín:

Se vincula con el tercer chakra, centro del poder personal, la voluntad, la autoestima y la capacidad de actuar. Es el aceite de la presencia interior, de la dirección y del fuego que impulsa a una persona a sostener sus decisiones sin ceder su fuerza. En este nivel, el aroma se convierte en un puente hacia la confianza, la dignidad interior y la capacidad de ocupar el propio lugar con conciencia.

En el plano aromático y ritual, Jazmín acompaña a quienes necesitan recuperar confianza, claridad y poder personal. Se asocia con la salida del miedo, la pasividad o la autoanulación, ayudando a reencender la voluntad y a asumir el propio lugar con más firmeza. No habla de dominio frío, sino de una autoridad interior más viva, más luminosa y mejor orientada.

Rosa:

La vibración de este aceite se asocia con el cuarto chakra, con los sentimientos de amor, bondad y compasión. Está indicado cuando hay desequilibrio en la capacidad de sentir amor, amistad, buenos deseos, benevolencia, dulzura, paz y deseos de bienestar y felicidad para los demás.

Ámbar Kashmir:

Se relaciona con el quinto chakra, el centro de la garganta, de la expresión y de la verdad personal. Es el aceite de la voz, de la palabra que nace del interior, de la comunicación consciente y de la capacidad de nombrar lo que uno es. En relación con el antiguo Egipto, este nivel puede asociarse al ren, el nombre esencial. Para los egipcios, el nombre no era un simple dato, sino una parte viva del ser; conservarlo era preservar la continuidad de la existencia.

Este aceite acompaña a quienes necesitan liberar la voz, vencer el miedo a expresarse y recuperar coherencia entre lo que sienten, piensan y comunican. También puede leerse como un apoyo para la creatividad y para toda forma de expresión auténtica. Su cualidad no es solo comunicativa, sino también ordenadora: ayuda a que la identidad se exprese con presencia, con dignidad y con claridad.

Sándalo:

Sándalo corresponde al sexto chakra, el centro de la visión interior, la intuición, la comprensión profunda y la percepción sutil. Es un aceite ligado al silencio, la claridad mental y la capacidad de observar más allá de la apariencia inmediata. En una lectura simbólica inspirada en Egipto, puede ponerse en relación con el proceso por el cual el ser aprende a ver con una mirada más profunda, acercándose a una transformación interior más lúcida y alineada.

En el uso ritual y meditativo, Sándalo acompaña la introspección, el discernimiento y la apertura de una visión más serena sobre la propia vida. Se asocia con el recogimiento, con la escucha interior y con la posibilidad de comprender patrones o experiencias desde un lugar menos reactivo. Es un aceite que sugiere profundidad mental sin dureza, visión sin confusión y sabiduría sin exceso de ruido.

Loto:

Se vincula con el séptimo chakra, el centro coronario, y representa la conexión con lo trascendente, la inspiración, la paz interior y la dimensión espiritual de la existencia. En el imaginario egipcio, el loto tuvo una carga simbólica inmensa, asociada al renacimiento, la luz y la emergencia de la vida desde las aguas primordiales. Por ello encaja especialmente bien como imagen de apertura superior y de despertar de la conciencia.

Dentro de este mapa aromático, Loto acompaña procesos de elevación, contemplación y recuerdo del propósito profundo. Se presenta como un aceite de sutileza, de recogimiento y de apertura a una inteligencia mayor que no se impone, sino que se revela. Su perfume sugiere que la vida espiritual no está separada del cuerpo, sino que florece desde él, como el loto que emerge desde el agua hacia la luz.

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