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La importancia del sistema inmune y cómo ayudar a mantener su correcta función

La importancia del sistema inmune y cómo ayudar a mantener su correcta función

Estamos continuamente expuestos a la gran variedad de bacterias, virus y otros microorganismos que conviven con nosotros a diario, que incluso inhalamos, nos comemos o tocamos. Muchas especies de bacterias conviven con nosotros en simbiosis, aportándonos beneficios para nuestros órganos y que incluso combaten a otros microorganismos patógenos. Por ello, es necesario diferencias entre microorganismos propios de nuestra microbiota y que por ende son beneficiosos para nuestra salud, y aquellos que son patógenos y ponen en compromiso nuestra salud y bienestar.

Dentro de los microorganismos patógenos, sean bacterias, virus u hongos, también hemos de diferenciar entre los que provocan una infección leve y que nos ayudan a reforzar nuestro sistema inmune creando anticuerpos frente a ellos, y aquellos que nos pueden provocar una enfermedad de mayor gravedad.

Nuestro sistema inmune está “acostumbrado” a liderar batallas frente a la gran variedad de microorganismos patógenos con los que nos encontramos sino a diario muy frecuentemente, o estacionalmente. Se podría decir que nosotros no nos damos cuenta cuando nuestro sistema inmune está funcionando de manera adecuada y consigue sin mayor esfuerzo eliminar los antígenos que han podido entrar en nuestro organismo. Sin embargo, cuando nuestro sistema no está funcionando correctamente, corremos el riesgo de sufrir alguna infección, que normalmente no nos supondría mayor problema combatir, y que puede llegar a ser grave.

Si te estás preguntando cómo fortalecer tu sistema inmunológico, debes  tener en cuenta que no necesariamente sucede de un día para otro. Se trata de fortalecer la respuesta inmunológica con cambios en el estilo de vida, en una correcta alimentación y el uso de plantas antimicrobianas y antivirales que estimulan el sistema inmune.

¿Qué es el sistema inmune?

El sistema inmunológico es un conjunto de células especializadas y procesos biológicos propios de cada organismo y que le permiten a este mantener su homeostasis o equilibrio frente a enemigos externos como bacterias patógenas, virus u hongos patógenos, así como agresiones de tipo ambiental, o incluso agresiones de nuestras propias células (células cancerígenas o enfermedades autoinmunes).

Lo sorprendente del sistema inmunitario es que se adapta y aprende constantemente para que el cuerpo pueda luchar contra las bacterias o los virus que cambian con el tiempo. Hay dos partes del sistema inmunitario:

  1.        Nuestro sistema inmune innato funciona como una defensa general contra los patógenos.
  2.        Nuestro sistema inmunitario adaptativo se dirige a patógenos muy específicos con los que el cuerpo ya ha tenido contacto.

Estos dos sistemas inmunes se complementan entre sí en cualquier reacción a un patógeno o sustancia nociva.

 

Estimulantes naturales del sistema inmune

Estilo de vida

El estilo de vida es uno de los factores que más influyen no solamente en un sistema inmune fuerte sino en la salud holística, del cuerpo y la mente, del organismo.

  • Ejercicio físico

Realizar ejercicio físico semanalmente o a diario es muy importante para fortalecer el sistema inmunitario así como una buena salud mental y esquelética.

Una actividad física adecuada y suficiente mejora la inmunosenescencia, es decir, el deterioro gradual del sistema inmune a lo largo de la vida. En un estudio publicado en Aging Cell en 2018 reveló que el ejercicio físico mejoro la inmunosensecencia en adultos desde los 55 hasta los 79 Este estudio subraya que la actividad física no protege de toda la inmunosenescencia que ocurre, sino que el deterioro de la actividad y función del sistema inmune  puede verse influenciada y mejorada con la actividad física.

  • Reducir el estrés

El estrés crónico puede suprimir algunas respuestas inmunes y exacerbar respuestas inmunes frente a patógenos. Al reducir el estrés, se mejora la respuesta del sistema inmune frente a posibles patógenos. Para reducir el estrés puedes leer el artículo en el que hablamos de formas para hacerlo.

  • Dormir adecuadamente

Cuando uno no duerme lo suficiente, el sistema inmune no es capaz de funcionar adecuadamente. El sueño es necesario para que tu cuerpo se recupere de la actividad realizada a lo largo de los días y elimine todas las sustancias de deshecho generadas por nuestras células.

  • Evitar consumir alcohol y tabaco

Las bebidas alcohólicas en exceso pueden provocar enfermedades y afectar a la adecuada función de nuestro sistema inmunitario. Si nos encontramos luchando con una infección, beber bebidas alcohólicas puede interferir y alargar la duración de la infección.

El alcohol tiene un impacto en la salud de nuestro sistema digestivo, especialmente en lo que se refiere a la salud el sistema inmunitario, en nuestro intestino al afectar a nuestra microbiota.

Tomar medidas de precaución

Desde siempre, cuando alguien a nuestro alrededor sufre una enfermedad contagiosa nos han enseñado a evitar el contacto físico, mantener unas distancias de seguridad y un higiene adecuada después de haber estado en contacto con la persona afectada.

Esta educación que aprendemos desde que somos pequeños nos evitan contagiarnos en la gran mayoría de las ocasiones de virus y bacterias patógenas de nuestro alrededor.

Medidas como:

- Lavarse las manos frecuentemente con un jabón de pH neutro y no muy agresivo.

- En situaciones que lo requieran, lavarse las manos con una solución hidroalcohólica.

- Minimizar llevarse las manos a la cara.

- Quedarse en casa cuando estamos enfermos.

- Toser o estornudar tapándonos con el antebrazo.

- Buscar atención médica y tratamiento cuando sea necesario.

 

Alimentos

  • Caldo de hueso: El caldo de huesos apoya la función inmune al promover la salud de su intestino y reducir la inflamación causada por el síndrome del intestino permeable. El colágeno y los aminoácidos (prolina, glutamina y arginina) que se encuentran en el caldo de huesos ayudan a sellar las aberturas en el revestimiento intestinal y respaldan su integridad.

  • Jengibre: El ayurveda y la medicina tradicional China nos dieron a conocer las propiedades del jengibre para ayudar a estimular nuestro sistema inmunitario. A raíz de estudios sobre las propiedades del jengibre y los componentes que se encuentran tanto en su forma de aceite esencial como de alimento, se cree que el jengibre ayuda a eliminar la acumulación de toxinas en nuestros órganos debido a sus efectos hipertérmicos, que da sensación de calor. También, se conoce que ayuda a limpiar el sistema linfático y a eliminar toxinas. La raíz de jengibre y el aceite esencial pueden ayudar a tratar respuestas inflamatorias generadas por la infección de virus, bacterias y parásitos.

  • Té verde: Algunos estudios han evaluado la eficacia del té verde y muestran que  posee propiedades antioxidantes e inmunomoduladoras. Ayuda a combatir agentes patógenos fúngicos y víricos, y puede ser útil para pacientes inmunocomprometidos.

  • Alimentos ricos en vitamina C: Frutas como los cítricos y el pimiento rojo mejoran la salud del sistema inmune gracias a su potencial antiinflamatorio y antioxidante. Algunos estudios muestran que tomando las dosis recomendadas de vitamina C (junto al zinc) se reducen los síntomas de infecciones respiratorias y acortan la duración de la infección como resfriados y bronquitis. Los mejores alimentos que contienen grandes dosis de vitamina C son: cítricos, arándanos, guayaba, pimiento rojo y verde, piña, mango y perejil.

  • Alimentos con beta-caroteno: El beta-caroteno tiene una potente actividad antioxidante, ayudando a reducir la inflamación y a combatir el estrés oxidativo. En lugar de tomar suplementos con beta-caroteno, algunos investigadores aconsejan tomar alimentos ricos en beta-caroteno como zanahoria, calabaza, boniato, albaricoque y espinacas.

 

 

 

Aceites esenciales

La actividad inmunoestimulante de los aceites esenciales es una propiedad poco estudiada aunque algunos investigaciones han concluido en que ciertas especies tienen potencial de aumentar la respuesta inmune mediante diferentes vías de acción, o bien ayudando a mantener la homeostasis del sistema inmune, o aumentando la actividad de algunas de las células del sistema inmune.

  • Eucalipto globulus: se ha observado que este aceite esencial en investigaciones in vitro e in vivo es capaz de estimular la actividad fagocítica en cultivos de macrófagos humanos después de 24 horas de tratamiento. Además, se observó que la molécula 1,8-cineol presente en este aceite esencial aumentó la respuesta antiinflamatoria.

  • Lavanda: el aceite esencial de lavanda en investigaciones in vivo aumentó la actividad fagocítica y redujo la replicaciones de bacterias como Staphilococcus aureus. En estudios en grupos de personas, se ha estudiado el aceite esencial de lavanda mediante tratamiento de difusión ambiental y mediante masaje provocando la estimulación del sistema inmune innato. Especialmente una sinergia con aceite de almendras y un 2% de lavanda, mejorana y ciprés, en masaje aumentó el número de linfocitos T CD8+ y Natural Killer en sangre. Otra sinergia con lavanda, naranja amarga y sándalo blanco en aceite de jojoba, aplicado en masaje aumentó los niveles de leucocitos y linfocitos en sangre periférica.

  • Sinergia de limón, bergamota y naranja en difusión en pacientes con depresión aumentó la respuesta inmune de estos con respecto a un grupo control.

  • Incienso (Boswellia carterii): estudios han revelado un fuerte efecto inmunoestimulante en ensayos de proliferación linfocítica.

  • Jengibre: algunos estudios han indicado que en ensayos in vitro el aceite esencial de jengibre aumentó la respuesta inmune humoral y celular.

  • Niaouli: Otras investigaciones observaron cómo en estudios in vitro el aceite esencial de niaouli potenciaba la inmunidad celular mediada por linfocitos T y la actividad de macrófagos.

  • Clavo: el aceite esencial de clavo especia es capaz de aumentar el número de leucocitos en ratones inmuno suprimidos, restaurando la respuesta humoral y celular.

Esto resalta la utilidad de técnicas de masaje  con estos aceites esenciales nombrados para fortalecer el sistema inmune si bien por las propiedades de los aceites esenciales o por el efecto positivo del masaje en el manejo del estrés, el cual se conoce que mantenido de forma crónica puede debilitar al sistema inmunitario.

En cuanto a la capacidad antiviral, los aceites esenciales están compuestos por moléculas aromáticas a las cuales son muy susceptibles los virus, en general.

 Diversos estudios han señalado el papel de algunas moléculas que se encuentran en algunos grupos de aceites esenciales en la acción antiviral. Especialmente, los aceites esenciales que contengan de manera sinérgica moléculas de los grupos cineol-monoterpenol, linaloloxido-linalol, algunas cetonas (especialmente la criptona) y los aldehídos.

Los más relevantes y que contienen alguna de estas sinergias moleculares son:

  • Aceite esencial Ravintsara: Contiene 1,8- cineol y alfa-terpineol.

  • Aceite esencial Hisopo cineol: contiene Pinocamphone (cetona de serie 4 1: baja toxicidad), 1,8- cineol y alfa-terpineol.

  • Aceite esencial Canela corteza: eugenol (fenol), cinamaldehído (aldehído).

  • Aceite esencial Eucalipto qt. Radiata: 1,8 – cineol, alfa-terpineol.

  • Aceite esencial Clavo especia: eugenol, beta- cariofileno (sesquiterpeno).

  • Aceite esencial Laurel: 1, 8-cineol, sabinene (monoterpeno), beta-cariofileno.

  • Aceite esencial Orégano: carvacrol (fenol), beta-cariofileno.

  • Aceite esencial Tomillo vulgar: timol, verbenona, tuyanol, p-cymene, gamma-terpineno.

 

Puesto que los virus que causan enfermedades de las vías respiratorias se transmiten generalmente a través del aire, el modo recomendado de uso de los aceites esenciales nombrados es a través de difusión o inhalación. Una buena forma de utilizar estos aceites esenciales para poder disfrutar de sus propiedades es mediante el uso de un difusor, humidificador o atomizador de aceites esenciales.

También, en un vaso con zumo o una cucharadita de miel, se pueden añadir: 1 gota de tomillo, 1 gota de canela y 1 gota de orégano. Tomar abundante agua después.

Complementar estas dos indicaciones, junto con los masajes pueden ayudarnos a mantener un sistema inmunitario fuerte y protegernos frente a ciertos patógenos ambientales.

Complementos alimenticios

 

  • Equinácea: contiene una gran variedad de componentes químicos con propiedades estimulantes del sistema inmunitario. Se usa como un suplemento para prevenir las infecciones de las vías respiratorias estacionales.

  • Bayas de sáuco: algunos estudios indican que las bayas de sáuco pueden estimular el sistema inmune, especialmente con el resfriado común y la gripe.

  • Astrálago raíz: es muy conocido en medicina tradicional China y se conocen sus propiedades estimulantes del sistema inmune desde hace siglos. Algunos estudios han demostrado su eficacia en su uso para la mejora de la toxicidad provocada por medicamentos inmunodepresores.

  • Ginseng: La raíz del ginseng es conocida para mantener la homeostasis del sistema inmune y aumentar la resistencia a las infecciones comunes. Mejora la actividad del sistema inmune interaccionando con la actividad de macrófagos, las células natural killer, las células dendríticas, linfocitos T y B.

  • Probióticos: el intestino juega un papel importante en la salud y el sistema inmune, y el desequilibrio de su microbiota es la causa principal de sensibilidad a ciertas comidas, enfermedad autoinmune y un sistema inmunitario débil. Los probióticos son bacterias beneficiosas para la salud y el bienestar tanto del intestino como de otras zonas del sistema digestivo, que ayuda a digerir los nutrientes y eliminar los desechos tóxicos que generan nuestras células en el colon. También se ha observado en algunos estudios que los organismos probióticos pueden inducir la respuesta de diferentes citosinas e incrementar el número de inmunoglobulinas y así estimular al sistema inmune.

  • Vitamina D: la vitamina D puede modular la respuesta innata y adaptativa del sistema inmunitario y una deficiencia de vitamina D está asociada a una respuesta baja inmune y susceptibilidad a infección.

  • Zinc: los suplementos de zinc se usan como un remedio para luchar contra infecciones de tipo respiratorio como resfriado común. Puede acortar la duración de la infección y reducir los síntomas.

 

En conclusión, mantener buen un estilo de vida, una buena dieta y ayudar a nuestro sistema inmunitario con suplementos y extractos de plantas beneficiosas para la salud, nos puede evitar sufrir infecciones comunes y estacionales y, por lo tanto, cuidar a nuestro cuerpo y mente.

En ocasiones, es inevitable tener una infección o enfermedad provocada por agentes externos o internos aunque poseamos un sistema inmunitario fuerte, pero el tener un buen estado de salud y un sistema inmunitario funcionando adecuadamente puede hacer que pasemos esa infección con mayor levedad y más rápidamente. Aún en ese caso, siempre debemos acudir al médico para obtener  la atención y tratamiento adecuados.

Referencias:

Peterfalvi, A., Miko, E., Nagy, T., Reger, B., Simon, D., Miseta, A., Czéh, B., & Szereday, L. (2019). Much More Than a Pleasant Scent: A Review on Essential Oils Supporting the Immune System. Molecules (Basel, Switzerland)24(24), 4530. https://doi.org/10.3390/molecules24244530

Zhang, X. L., Guo, Y. S., Wang, C. H., Li, G. Q., Xu, J. J., Chung, H. Y., ... & Wang, G. C. (2014). Phenolic compounds from Origanum vulgare and their antioxidant and antiviral activities. Food chemistry152, 300-306.

Behravan J., Ramezami M., et al (2011). Antiviral and antimicrobial activity of Thymus transcapiscus essential oil. Pharmacologyonline, 1:1190-1199.

Borugă, O., Jianu, C., Mişcă, C., Goleţ, I., Gruia, A. T., & Horhat, F. G. (2014). Thymus vulgaris essential oil: chemical composition and antimicrobial activity. Journal of medicine and life7(Spec Iss 3), 56.

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