El Hidrolato o Agua Floral (aunque este término define sólo el producto que queda tras la destilación únicamente de flores), es el agua que se recoge después de destilarse un aceite esencial mediante el método de destilación al vapor, proceso consistente en que el vapor pasa a través del material vegetal donde recoge una gran cantidad de compuestos arómaticos volátiles de las plantas. Algunos de los compuestos se hidrofílicos se disuelven en agua, mientras otros no lo hacen. El vapor pasa a través de un condensador, donde se enfría, y recupera el estado líquido en forma de mezcla de agua y aceites. El agua contiene los compuestos afines a este medio, mientras que el aceite contiene el resto de compuestos. El aceite esencial flota en la superficie, desde donde es separado, y el agua queda en la parte de abajo (fase inferior). Este agua es el hidrolato puro del aceite esencial concreto que se destile. 

Es importante la pureza del hidrolato, ya que a veces se encuentran en tiendas hidrolatos a los que se ha añadido alcohol o es una mezcla de agua destilada con aceite esencial. Evidentemente, la eficacia terapéutica queda compremetida. 

Los hidrolatos tienen una naturaleza delicada y un aroma ligero. Son ideales para situaciones que requieran un tratamiento suave, especialmente para niños, ancianos, embarazadas o personas altamente sensibles o muy debilitadas por una enfermedad. Los hidrolatos no requieren dilución y pueden ingerirse y aplicarse directamente en la piel.

Éstos son algunos de los usos más populares y otros más novedosos: 

Suavizar e hidratar la  piel
Calmar las quemaduras solares
Enfriar cuando se sufren  sofocos
Tónico facial refrescante para todo tipo de piel, sólos o en combinaciones sinérgicas
Perfecto como suave perfume corporal
Desmaquillar
Añadir a mascarillas  faciales
Aromatizar las sábanas

Como difusor en el ambiente

Cataplasma calmante para los ojos

Toallitas húmedas para manos y cara

Toallitas para el bebé

Saborizante de yogures, zumos  y ensaladas