El conocimiento de los aceites esenciales, sus usos, aplicaciones, indicaciones y contraindicaciones, es indispensable para obtener el máximo beneficio de la Aromaterapia.

DEFINICIÓN

Los aceites esenciales son mezclas de sustancias obtenidas de plantas, que presentan como características principales su compleja composición química y su carácter fuertemente aromático.

De los millones de plantas existentes en nuestro planeta, se conocen alrededor de 4.000 aceites esenciales distintos, aunque no todas las plantas contienen estas sustancias y las hay que presentan una concentración tan baja que hace imposible su obtención práctica.

Las plantas aromáticas son las que concentran mayor cantidad de esencias y por tanto constituyen la materia prima para su obtención, bien empleando toda la planta, sólo las hojas, flores, frutos, raíces, semillas, frutos o incluso la corteza de ciertos árboles.

Los aceites esenciales se encuentran en muy pequeña concentración en la planta por lo que son difíciles de obtener y se necesita una gran cantidad de materia vegetal. Además hay que añadir el carácter volátil de estas sustancias y la facilidad de ser alteradas por las condiciones externas como humedad, temperatura, luz, etc. Todo esto nos da una explicación del elevado coste económico de los aceites esenciales.

La mayoría de los aceites esenciales son muy  líquidos, aunque los hay también viscosos o semisólidos denominados bálsamos u oleorresinas.

Los aceites esenciales no son compuestos puros sino mezclas de multitud de sustancias que se encuentran en distintas proporciones y que en conjunto proporcionan al aceite esencial sus características propias.

ACEITE ESENCIAL:

Los aceites esenciales son los líquidos aromáticos volátiles (se evaporan rápidamente) extraídos de plantas a través de la destilación al vapor, o en el caso de los cítricos mediante la expresión (o prensado en frío) de la cáscara para obtener un aceite que conserva un aroma fresco a fruta jugosa. Estos aceites se encuentran en pequeños sacos o glóbulos dentro de la planta, son altamente aromáticos, y aunque se llaman como aceites, no son grasas. Los aceites esenciales pueden ser extraídos de las hojas, tallos, raíces, corteza, flores o resina de entre una amplia variedad de materias botánicas, y se pueden utilizar para la elaboración de perfumes por sus  fragancias, así como para fines curativos por sus propiedades terapéuticas.

Terminológicamente es importante distinguir entre “aceite esencial”, “aceite esencial modificado” y “esencias”. 

“aceite esencial”: sustancia obtenida de plantas aromáticas por diversos procedimientos. Es necesario tener en cuenta las distintas calidades que pueden encontrarse en el mercado.

“aceite esencial modificado”: es un aceite esencial al que se le ha añadido (o eliminado) algún componente puntual para potenciar su aroma, o bien es aquel aceite al que se le mezcla un aceite esencial de mismo tipo pero más económico para reducir el coste , o al que se le añade cualquier tipo de diluyente para su uso en una aplicación en la que se requiera un producto más diluido o para intentar comercializarlo como un aceite esencial, constituyendo esto un fraude.

“esencias”: en la mayoría de las veces no está clara la composición de estos productos y este término alberga una amplia variedad de productos de distinta calidad o bien con una composición difícil de comprobar. Se fabrican a partir de un producto base al que se le añaden sustancias aromáticas que pueden ser aceites esenciales o productos químicos sintéticos, y un amplio abanico de aditivos como conservantes, antioxidantes, colorantes…Pueden imitar el aroma de aceites esenciales, de flores, o consiguen aromas artificiales que no existen en la naturaleza.

Según esta clasificación, el orden de mayor a menor precio, atendiendo al valor real de estos productos es: un aceite esencial es siempre más caro que un aceite esencial modificado del mismo tipo y éste a su vez tiene más valor que una esencia artificial que intente imitar su aroma.

En el comercio podemos encontrar los tres tipos de productos bajo gran cantidad de denominaciones. Cualquier producto vendido como  “aceite esencial”, “aceite esencial natural”, “aceite esencial 100% puro”, “aceite esencial 100% natural” por un proveedor de confianza y con un precio adecuado para un aceite esencial constituye con cierto margen de seguridad, el producto obtenido del material vegetal del que se trate según el aceite. Además pueden incorporar las denominaciones de “biológico”, “ecológico”, “orgánico”, haciendo referencia a la forma de cultivo de la planta y a la no utilización de productos fitosanitarios de tipo químico o al empleo de fertilizantes químicos, según los casos.  Hay que tener en cuenta que también existen distintas calidades con distintos precios. Estas mismas sustancias vendidas en establecimientos no especializados o a precios extrañamente bajos no son aceites esenciales auténticos.

Por otro lado, bajo el término “perfume”, “colonia”, “agua de colonia”, “fragancia”, “esencia de perfumería”, se encuentran productos que pueden calificarse como esencias sintéticas y que están constituidos  por aceites esenciales y/o sustancias químicas puras sintéticas o naturales en una base hidroalcohólica, de aceite vegetal, o sintética, a la que se añaden además fijadores del aroma y otros aditivos.

ABSOLUTO:

Al igual que los aceites esenciales, los absolutos son líquidos volátiles aromáticos extraídos de plantas. De las flores delicadas tales como la rosa, el jazmín, la  violeta y el azahar se extraen muchas veces absolutos para producir una mayor cantidad de aceite sin utilizar el calor  que puede dañar los pétalos durante la destilación al vapor. Los absolutos difieren de los aceites esenciales en que contienen una mayor proporción de colorantes, ceras y otros componentes de la planta, por lo que el aroma está altamente concentrado y es más fiel al natural de la planta. El proceso de extracción es a través del uso de disolventes, y debido a que pueden quedar trazas de disolvente sólo se utilizan para la perfumería natural botánica.

EXTRACTO DE CO2

Aunque el método de extracción es similar al de los absolutos, los extractos de CO2 se asemejan más  a los aceites esenciales, ya que tienen una gran cantidad de beneficios terapéuticos sin ningún rastro de disolvente. En lugar de hexano  se extraen utilizando CO2 (dióxido de carbono)  bajo presión a temperatura ambiente. En condiciones atmosféricas normales el CO2 es un gas, pero en presencia de una alta presión se condensa hasta que presenta la densidad de un líquido y se convierte en dióxido de carbono "supercrítico" - ni  gas ni  líquido. Mientras está   en esta fase supercrítica  el CO2 actúa como un "disolvente" que extrae el aceite aromático desde las plantas. La belleza de la extracción con CO2 es que una vez que el aceite se extrae de la materia vegetal, el CO2 vuelve simplemente a su estado gaseoso y se disipa rápida y completamente. La ventaja de la extracción con CO2 respecto de  la destilación al vapor es que, dado que hay muy pocos grados de calor durante el proceso, se retienen una mayor cantidad de moléculas valiosas. Típicamente, tienen un aroma más parecido al  de la planta natural, especialmente los aceites con notas especiadas. Aunque hay algunas ventajas de la extracción con CO2 comparado con  la destilación al vapor, hay aceites, como el pachulí, el aceite obtenido es más rico desde el punto de vista aromático.

HIDROLATOS Y AGUAS FLORALES

Los hidrolatos  son las aguas aromáticas que se obtienen como otro producto de la destilación al vapor de aceites esenciales. Hay dos denominaciones: hidrolatos y aguas florales (sólo aquellos obtenidos de la destilación de flores). Los hidrolatos auténticos no deben ser confundidos con los productos obtenidos mediante la combinación de aceites esenciales o absolutos con agua corriente o destilada. Hay tantos hidrosoles como  aceites esenciales obtenidos por destilación al vapor.

 En el proceso de la destilación, el material vegetal se somete  al vapor o se sumerge en agua hirviendo, o bien ambos métodos. En cualquiera de estos dos  casos, el calor hace que las células de la materia vegetal que guardan el aceite esencial se ablanden y liberen su contenido. El aceite esencial, siendo volátil, se eleva con el vapor de agua hacia los tubos de refrigeración, dando como resultado dos productos, el aceite esencial y el vapor de agua que se condensa al enfriarse de nuevo. El agua condensada conocida como hidrosol o agua floral si se han destilado flores, tiene células de la planta, muchas moléculas hidrófilas (solubles en agua) y pequeñas moléculas de aceite esencial en muy pequeña proporción. Los constituyentes de los hidrolatos son diferentes a los que se encuentran en el aceite esencial derivado de la misma planta. 

La curación con hidrolatos aromáticos proporcionan una alternativa elegante a los aceites esenciales, sobre todo en niños menores de 6 años, ancianos y embarazadas. Los hidrolatos pueden verse como "microdosis" de aceite esencial, parecido a una solución compuesta por aceite esencial y agua, con una acción homeopática similar al aceite. Los hidrolatos son por este motivo ideales para el tratamiento de niños, ancianos y personas con sensibilidad pronunciada. Son desde luego, una forma profunda y agradable de apreciar y experimentar la fuerza vital de la Naturaleza con todo su potencial y plenitud.


Es importante remarcar que en principio ningún producto es mejor que otro y que dependen de la utilización a la que se destina y de su relación calidad/precio, la elección del más apropiado, si bien siendo conscientes en todo momento de lo que estamos adquiriendo.

¿Cómo  evaluar con precisión el aroma de un aceite esencial, absoluto o extracto?

Los aceites esenciales, sustancias altamente concentradas, pueden parecer desagradables al olerse directamente. Se pueden poner en tiras de olfacción (o en una tira de papel de filtro para cafetera). Una vez vertido el aceite en la tira de olfacción, airear esta agitándola ligeramente y a continuación ponerla debajo de la nariz. Esto permite evaluar la intensidad y calidad del aroma, que cambia y evoluciona con el tiempo. Si se huele el aceite directamente de la botella se expone a la nariz a demasiadas moléculas, sobrecargando el sentido del olfato. Se puede probar una mezcla de aromas poniendo juntas varias tiras olfativas de los aceites elegidos y suavemente pasar por debajo de la nariz. 

* La intensidad del aroma varía ampliamente con los productos aromáticos. Para comprobar y  explorar la naturaleza diferente de los aceites esenciales, prueba este sencillo experimento: impregna una tira de olfacción con gaulteria o menta y otra con sándalo o vetiver. Los dos primeros saltan efusivamente fuera de la tira mientras que los dos últimos son bastante tímidos y tranquilos, de volatilización lenta. En este caso, la viscosidad es la razón del comportamiento diferente.